Como ya he dicho con anterioridad, siempre he sido una persona prudente, o al menos intento serlo. Tolerante, dentro de lo que cabe (aunque a veces no quepa mucho), respetuosa e intento, ante todo, conocer los motivos y prioridades que orillan a la gente a actuar de muchas maneras que considero por demás inciertas a mi parecer.
Desde que tengo memoria, uno de los principios que debio regir mi vida fue el de "con la vara que midas serás medida". Algunos lo llaman karma, otros reciprocidad, venganza o simple mala suerte... pero, en general, trato de llevar a cabo la regla de no juzgar sin conocer a la gente. Pero ¿qué sucede cuando la primera (mala) impresión no se desmiente jamás y permanece hasta el día en que se te ocurre escribir una entrada de blog sobre ella?. Uno despierta con la ilusión, muy vaga ilusión, de que aquella persona que antepone los colores de barnices de uñas a la estabilidad económica del país, llamará por teléfono para disculparse por haber hecho tan evidente su falta de tacto con los bancos, las casas cambiarias y los grandes monopolios que rigen el rumbo de esta nación.
Pero eso jamás sucede. La fatalidad de un comentario marca Barbie queda en la memoria, en el conciente, subconciente, ello, superyo y todos los alteregos de los que el ser humano se compone, según Freud. Y lo peor de todo, no radica en la fatalidad de tan sonado comentario... sino en la continua repetición del mismo, o de otros más variados, pero que someten el intelecto a una serie de torturas indescriptibles, en los que en lugar de escurrir sangre... escurren mariposas y arcoiris, y miles de ositos cariñositos se burlan del estado de shock en el que te hundes lentamente.
No me malentiendan, siempre hay tiempo para hablar de los temas más impropios o superfluos, yo lo hago de vez en cuando... pero convertir los tacones en la base de tu felicidad, o confiar en que las rayas durante el invierno y las bolitas durante el verano son el único y verdadero camino al progreso de nuestra especie es, senciallmente, radical. Jamás creí que me encontraría en una situación donde tuviera que utilizar frases como: "No, el G8 no es un desfile de Gucci para estrenar su colección de invierno que saldrá a la venta a finales del 2008" o "La razón por la que no encuentras Escandinavia es por que estás buscando en un mapa de Asia".
Si bien es cierto que la humanidad ha condenado crímenes monstruosos y genocidios como los de Hitler y Milošević, también es cierto que la tentación parece vencernos cuando pensamos en aplicar algunos de esos castigos del Siglo XX a quien sigue creyendo que Bill Gates fue un mal presidente por haber engañado a su esposa con Monica Lewinsky y que resulta ser la misma persona que puso en tela de juicio mi procedencia (con sobrada razón) cuando dije que viví algunos años en el Puerto de Veracruz y la prueba fehaciente que brillaba por su ausencia se convirtió en el más grande indicio de mi incontrolable mitomanía: no soy negra.
Pero algunos minutos de reflexión (en realidad han sido años de lo mismo, y algunas terapias para controlar y canalizar la ira) me permitieron llegar a la conclusión de que el balance natural de este universo, se mantiene gracias a quienes hacen de los catálogos de Victoria's Secret un modus vivendi. La alineación de los planetas es esencial, por supuesto. El calentamiento global cumple su parte, ir a misa los domingos también influye hasta cierto punto... pero, preguntémonos: ¿Dónde estaría el mundo, si aquellas cabezas cuya arma letal es el rubio cenizo número 48 de L'Oreal no carburaran a la impresionante cantidad de un pensamiento por hora y expresaran su sentir en frases tan célebres e inmortales como: "México no está polarizado, estamos en octubre".


2 comments:
que pena por la humanidad al dejar que esa clase de gente siga con vida, aunque, piensale, "todo pasa por algo", no crees q es algo asi como un balance? jeje
bueno, ya ni modos, sólo nos queda encontrar las formas de evadir (o convivir) con los grandes exponentes de la vergüenza humana
De lo malo, lo bueno :)
En efecto, concuerdo con lo del balance y discrepo con lo de "no dejar que esa clase de gente siga con vida". Este mundo está hecho de matices, y los matices lo hacen grande ;)
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